Cada mes atiendo a varios pacientes con “lumbalgia crónica” o “ciática” que no son ni una cosa ni la otra: tienen una disfunción sacroilíaca. Es decir, un problema en la articulación que conecta el sacro con el hueso ilíaco (la pelvis). Y como pocos médicos y fisios la exploran específicamente, mucha gente lleva años en tratamiento sin mejorar porque están tratando lo que no es.

Si llevas tiempo con dolor lumbar bajo que no responde a tratamiento o que se irradia de forma “rara”, este artículo te interesa.

La articulación que casi nadie diagnostica bien

La articulación sacroilíaca está formada por el sacro (la pieza inferior de la columna, en forma de triángulo) y los dos huesos ilíacos de la pelvis. Es una articulación de poca movilidad pero gran importancia: transmite las cargas del tronco a las piernas y absorbe impacto.

Tiene varias particularidades clínicas que la hacen difícil de diagnosticar:

  • No se ve bien en imagen: las resonancias y radiografías casi siempre salen normales aunque la articulación esté dando dolor.
  • El dolor se irradia de forma engañosa: puede simular ciática, dolor de cadera, o lumbalgia.
  • Pocas pruebas específicas en el sistema sanitario habitual: se necesita una exploración manual experta para identificarla.

Resultado: el paciente con disfunción sacroilíaca acaba etiquetado como “lumbalgia crónica” y tratado con relajantes musculares y fisio genérico durante meses sin mejoría.

Síntomas típicos de disfunción sacroilíaca

Si reconoces varios de estos, sospecha:

  • Dolor en la zona LATERAL baja de la espalda (no central), justo encima del glúteo, a un lado del coxis.
  • Puedes señalar el punto exacto con un dedo (típico signo).
  • Empeora al estar mucho tiempo de pie o caminar largas distancias.
  • Empeora también al levantarse de una silla baja o salir del coche.
  • Dolor que puede irradiarse al glúteo o cara externa del muslo (NO suele bajar de la rodilla — esto la diferencia de la ciática real).
  • Sensación de “pierna que pesa más” o leve cojera.
  • Suele empezar tras un evento concreto: parto, caída sobre el glúteo, traumatismo, embarazo, levantar mucho peso.

Test que puede hacer un osteópata

En consulta, varios tests específicos orientan al diagnóstico:

  • Test de FABER (flexión-abducción-rotación externa): tumbado boca arriba, cruzas el tobillo sobre la rodilla contraria. Si reproduce dolor en la sacroilíaca → positivo.
  • Test de compresión y distracción: el osteópata aplica presión sobre las crestas ilíacas en direcciones específicas.
  • Test de Gaenslen, Thigh thrust, Sacral thrust: combinación de 3-4 tests positivos da alta probabilidad de origen sacroilíaco.

Ningún test es definitivo en aislado. La combinación de exploración + historia clínica orienta al diagnóstico.

Por qué muchas “hernias” son en realidad sacroilíacas

Esto pasa más de lo que se piensa. La historia típica:

  1. Paciente con dolor lumbar bajo. Médico solicita resonancia.
  2. Resonancia muestra una protrusión o pequeña hernia (las hernias asintomáticas son MUY frecuentes en adultos sin dolor).
  3. Se etiqueta como “el problema” sin más exploración clínica.
  4. Tratamiento dirigido a la hernia (antiinflamatorios, fisio lumbar) → mejoría parcial o nula.
  5. Realidad: la hernia no es el origen del dolor. Es la sacroilíaca, que no aparece en imagen.

No es que las hernias no duelan — duelen, y a veces son la causa real. Pero etiquetar a alguien sin exploración manual es muy frecuente y muy frustrante para el paciente.

Tratamiento osteopático específico

En consulta, una sesión típica de disfunción sacroilíaca incluye:

  1. Evaluación postural y de la pelvis: muchas disfunciones tienen componente postural (rotación de la pelvis, pierna funcionalmente corta).
  2. Técnicas de manipulación específicas sobre la articulación. Cuando se hace bien, hay una respuesta rápida.
  3. Liberación de glúteos y piriforme, que casi siempre están sobrecargados compensando.
  4. Trabajo del psoas y diafragma, conectados anatómicamente con el sacro.
  5. Ejercicios de estabilización del CORE y, si procede, reeducación de la marcha.

La mejoría suele empezar en 1-3 sesiones. Si después de 4-6 sesiones bien dirigidas no hay cambio claro, hay que replantear el diagnóstico.

Quién está en mayor riesgo

  • Mujeres post-parto: la relaxina (hormona del embarazo) ablanda los ligamentos, y el parto puede dejar la sacroilíaca inestable.
  • Personas con piernas funcionalmente desiguales, aunque sea por 5-10 mm.
  • Deportistas que reciben impactos asimétricos (futbolistas, runners con técnica desigual).
  • Personas que han sufrido caídas sobre el glúteo o accidentes de coche.
  • Sedentarios con musculatura glútea débil.

¿Te puedo ayudar?

Si llevas tiempo con dolor lumbar bajo que no acaba de responder y sospechas que puede ser sacroilíaca, una valoración suele aclararlo en una sola sesión. Si lo es, el tratamiento suele ser efectivo en pocas sesiones.

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